Tratar la elefantiasis podría ser una nueva herramienta contra el VIH
Wikimedia commons/ CDC
Ideas clave
- Un estudio de 12 años en Tanzania demostró que eliminar Wuchereria bancrofti redujo a la mitad la tasa de nuevos contagios de VIH respecto a los portadores crónicos.
- Los participantes curados tras infectarse mostraron una tasa de VIH similar a los nunca infectados (0,73 vs. 0,68 casos anuales por cada 100 personas).
- Los nematodos adultos en vasos linfáticos inducen una estimulación inmune persistente que facilita la entrada y multiplicación del VIH en el organismo.
- Las redes de distribución masiva de albendazol e ivermectina ya operan en múltiples países afectados, lo que hace casi inexistente el coste añadido de incorporar la prevención del VIH.
- La OMS y los organismos de salud de Tanzania no han integrado aún la erradicación de la filariasis linfática en sus planes preventivos contra el VIH.
Un hallazgo no previsto en Tanzania
Una campaña de administración masiva de medicamentos antiparasitarios en el suroeste de Tanzania produjo un resultado inesperado: una reducción de los nuevos casos de VIH entre la población tratada. El estudio, publicado en The Lancet HIV en mayo de 2025 siguió durante 12 años (2007-2019) a más de 1.000 de participantes en una parte del país donde el parásito causante de la elefantiasis es endémico.
La enfermedad en cuestión es la filariasis linfática, conocida comúnmente como elefantiasis. Está causada por el gusano parásito Wuchereria bancrofti, que se transmite a través de la picadura de mosquitos. Estos gusanos dañan el sistema linfático, provocando una grave retención de líquidos e hinchazón en distintas partes del cuerpo.

Un vínculo que costó creer: el estudio de 2016
Un trabajo previo del mismo equipo de investigación, publicado en The Lancet en 2016, indicó que la infección por W. bancrofti aumentaba más de 2 veces la susceptibilidad al VIH. Aquel estudio analizó cerca de 18.000 participantes en nueve localidades del suroeste de Tanzania.
Los resultados iniciales generaron escepticismo. El equipo investigador sometió los datos a prueba incluyendo los factores de riesgo conocidos para el VIH como el comportamiento sexual y los factores socioeconómicos, pero la relación entre la infección parasitaria y la mayor susceptibilidad al VIH se mantuvo.
Diseño del estudio y resultados
Entre 2007 y 2019, el equipo realizó el seguimiento de 1.139 participantes sin VIH, distribuidos en cuatro grupos: quienes nunca habían sido infectados por el parásito; quienes habían dado positivo pero se curaron tras los tratamientos antiparasitarios; un grupo reducido que permaneció crónicamente infectado a lo largo de todo el período; y un número pequeño que adquirió una nueva infección en 2019. Durante ese tiempo, las autoridades sanitarias implementaron campañas de distribución de medicamentos antiparasitarios para reducir la presencia del parásito en la comunidad.
Las diferencias entre grupos son llamativas. Entre los 848 participantes que nunca contrajeron el parásito, la incidencia del VIH fue de 0,68 casos por cada 100 personas al año. Entre los 272 que habían estado infectados y se curaron, la cifra fue similar: 0,73 casos por cada 100 personas al año. En cambio, los 15 participantes que permanecieron crónicamente infectados registraron una tasa de 1,5 casos por cada 100 personas al año, el doble que los demás grupos. Los investigadores concluyeron que la eliminación de Wuchereria bancrofti reducía la susceptibilidad al VIH.

La hipótesis biológica
Los investigadores consideran que gusanos adultos que habitan en el sistema linfático generan una activación inmunitaria crónica que crea condiciones favorables para la infección y la replicación del VIH. La eliminación del parásito parecería revertir este efecto. El estudio de 2025 confirma así la hipótesis planteada en 2016: es la infección por W. bancrofti la que influye en la incidencia del VIH, y combatirla contribuye a reducir los nuevos casos.
Se ha sugerido que las infecciones crónicas por helmintos podrían aumentar la susceptibilidad al VIH. La hipótesis es que este tipo de infecciones modulan el sistema inmunitario y generan condiciones favorables para los virus, entre ellos el VIH. Las infecciones asintomáticas con Wuchereria bancrofti se han asociado con la activación de componentes del sistema inmunitario que podrían reducir la capacidad antiviral de la persona infectada.
El impacto parece ser especialmente marcado en adolescentes, que aún no han acumulado otros factores de riesgo para el VIH. Este hallazgo resulta particularmente relevante para las estrategias de prevención dirigidas a jóvenes en zonas donde ambas enfermedades son endémicas.

Gráfico de la evolución temporal del VIH. El gráfico muestra la carga viral del VIH en relación con el recuento de linfocitos CD4+ en una infección por VIH no tratada
Una brecha entre la evidencia y las políticas de salud
A pesar de la solidez creciente de la evidencia, los hallazgos no se han traducido aún en directrices formales. Ni las autoridades sanitarias tanzanas ni la OMS han integrado la eliminación de la filariasis linfática en las estrategias estándar de prevención del VIH.
Este estudio cuestiona la manera en que se diseñan los programas sanitarios, ya que durante décadas los programas verticales han tratado las enfermedades tropicales desatendidas y el VIH como problemas separados. Integrar las campañas antiparasitarias con los esfuerzos de prevención del VIH podría ser especialmente útil en zonas donde ambas afecciones son endémicas.
Una prevención de bajo coste
Uno de los argumentos que refuerzan el interés práctico de estos resultados es que los programas de distribución masiva de medicamentos antiparasitarios ya están en marcha en muchos países afectados. Fármacos como la ivermectina y el albendazol se distribuyen a través de sistemas de suministro consolidados. Si la reducción del riesgo de VIH se produce como efecto añadido de estos programas, el coste de incorporar este beneficio sería prácticamente nulo.
El propio estudio revela, una limitación importante. Aunque se administró terapia antirretroviral durante los 12 años que duró el estudio, la incidencia del VIH entre los participantes que no sufrieron filariasis no descendió
Los investigadores advierten también de que los avances logrados durante el período de estudio no son definitivos. Si la cobertura del tratamiento antiparasitario disminuye y las infecciones reaparecen, el mayor riesgo de VIH regresaría con ellas. El equipo continúa investigando si se pueden observar tendencias similares en otros países (por ejemplo Mozambique) donde el VIH y la filariasis linfática coexisten.

Implicaciones prácticas
Los hallazgos cuestionan la separación histórica entre los programas de enfermedades tropicales desatendidas y los de prevención del VIH. En regiones donde ambas patologías coexisten, integrar la distribución de antiparasitarios en las estrategias contra el VIH permitiría aprovechar infraestructuras logísticas ya operativas sin un coste adicional significativo. La relevancia del efecto en población adolescente —que aún carece de otros factores de riesgo consolidados— señala a este grupo como prioritario para intervenciones combinadas. La ausencia de reducción de VIH en el grupo libre de filariasis refuerza que esta estrategia es complementaria, no sustitutiva, de las intervenciones antirretrovirales existentes. La continuidad de la distribución de antiparasitarios es condición necesaria para mantener el beneficio obtenido.

Acciones clave
- Integrar la distribución de antiparasitarios en los programas de prevención del VIH en regiones con coexistencia de ambas patologías, aprovechando que las cadenas logísticas de albendazol e ivermectina ya están operativas y el coste añadido sería casi inexistente.
- Priorizar a la población adolescente en las intervenciones combinadas, dado que el efecto de la filariasis sobre el riesgo de VIH es especialmente relevante en este grupo, que todavía carece de otros condicionantes de riesgo asociados.
- Garantizar la continuidad de la administración de antiparasitarios en las poblaciones tratadas, ya que los autores advierten explícitamente que la reducción del riesgo de VIH no es permanente si se interrumpe el tratamiento y reaparecen las infecciones.
Referencias
- SciDev.Net. (2 de julio de 2026). Treating elephantiasis cuts HIV risk in Tanzania. https://www.scidev.net/global/supported-content/treating-elephantiasis-cuts-hiv-risk-in-tanzania/
- Kroidl I, Marandu TF, Maganga L, Horn S, Urio A, Haule A, Mhidze J, Mnkai J, Mosoba M, Ntapara E, Chiwarengo N, Clowes P, Pitter B, Riess F, Habboub B, Saathoff E, Ritter M, Hoerauf A, Maboko L, Geldmacher C, Ntinginya NE, Hoelscher M, Chachage M. Impact of quasi-elimination of Wuchereria bancrofti on HIV incidence in southwest Tanzania: a 12-year prospective cohort study. Lancet HIV. 2025 May;12(5):e338-e345. doi: 10.1016/S2352-3018(25)00001-3. Epub 2025 Apr 9. PMID: 40220765.
- Kroidl I, Saathoff E, Maganga L, Makunde WH, Hoerauf A, Geldmacher C, Clowes P, Maboko L, Hoelscher M. Effect of Wuchereria bancrofti infection on HIV incidence in southwest Tanzania: a prospective cohort study. Lancet. 2016 Oct 15;388(10054):1912-1920. doi: 10.1016/S0140-6736(16)31252-1. Epub 2016 Aug 3. Erratum in: Lancet. 2016 Oct 15;388(10054):1882. doi: 10.1016/S0140-6736(16)31397-6. PMID: 27495354.


